III
“La confusión que era suya, le pertenece ahora al bebé en el pasillo”
Lightning Crashes
- Live-
La confusión que era suya, le pertenece ahora al bebé en el pasillo. Su llanto intoxica el aire que se respira, arrebatando hasta el último aliento. Con la soledad a cuestas y él sin saber, toma entre sus manos la mano de aquel que no sostuvo la vida. Se despide de aquella a quien no conocerá. El último encuentro, el paraíso perdido y la desolación en su cuello. Abandonado, solo en el mundo. Gracias Dios por el destino. La vida que toca vivir y los diez mil sinsabores a sus pies. Lágrimas brotando sin cesar secan su garganta. Los ojos cerrados, los ojos que ya no ven y él añora ver. Los ojos, las manos, el vientre y su pecho. Espacios vacíos, huecos. La confusión en su cuerpo.
2 respuestas hasta el momento ↓
Minerva // Diciembre 20, 2007 a 12:49 pm |
Definitivamente entre todos nosotros los únicos que pueden ser víctimas del destino son los bebés.
He estado leyendo algunos de tus escritos y me han gustado mucho, vaya que dan ganas de ponerse a escribir cuando se te lee
Sigue así, un saludo!
Sara // Diciembre 20, 2007 a 4:06 pm |
Claro… son los seres más indefensos que hay.
Muchísimas gracias, con comentarios así también le dan ganas a una de escribir y servir para algo =D No es la gran cosa, pero poco a poco se va aprendiendo n.n
Besitos!