Entradas de Febrero 2008
I love a man
Who’s afraid of me
He believes if he doesn’t
Stand guard with a knife
I’ll make him my slave
For the rest of his life
- Lhasa de Sela
Remueve hasta la médula lo que quieras de mí. Grita, llama mi nombre, revienta los tímpanos. En la oscuridad de la noche descuartiza al alma que de nada me sirve. Entonces renaceré cubierta en fango, y necesitaré que me sepas, devores y termines. Bebe mi sangre, en mi honor corrómpete. Llagas brotan en tu piel al tocar la mía. Sientes el miedo, huyes de mí. Retozarás con serpientes y alacranes antes de adentrarte en mi cuerpo de nuevo. Cerca, presiento tu aliento tras los embozos, la mirada inocente no logra engañar. Sólo tienes que dejarte llevar. Cede. Pon tu corazón en mis manos, dame el placer de rasgarlo, destrozarlo y pisotearlo. Tirarlo en un vertedero.
Porque no encuentro la manera de saciar lo que siento, este deseo inmenso de poseerte por completo. De curar la locura que me invade, el pensarte a cada instante. Necesito librarme de ti. Irme lejos, destruir huellas, arder en llamas. Escapar de mí, de ti, de este nosotros incierto. De este vaso cayendo, de este vaso estrellado. De este es y no es, ahora acaba y mañana también. Juegas conmigo y no entiendes por qué. Yo quiero detener el vuelo, pisar la tierra y encontrar el cielo. Ya no puedo más con este infierno.
Categorías: General · relato
Etiquetado: infierno, lhasa, locura, vertedero
Triste. Porque una gota de lluvia cayó, el vaso de agua se derramó, se estrelló contra el suelo y en trocitos terminó. Triste. Porque los años le pesan, hay arrugas dibujadas y los ojos se pierden. Triste. Porque no es de otra manera, así nació, así eligió. Triste, bajo el nublado cielo de Paris, entre puentes y ríos. Triste. Buscando caminos, cimientos, lugares a donde pertenecer. Triste. Porque en la sangre lleva el dolor de tantos siglos, entre cada herida y guerra. Triste. Porque no tiene más remedio, ni queda otra opción. Triste. Porque es bello, y triste, y oscuro. Porque llena el corazón, me derrama, golpea y mata. Triste, porque no puedo evitarlo, me embriaga.
Categorías: General
Etiquetado: française, triste
Cuántas palabras para acabar con la esperanza que llevas a cuestas. Un sí, no, que tal vez y quizás. Comienzas a quedarte muda, sentir la desesperación por dentro, el vacío carcomiendo entrañas y alguna caricia que no debe acariciar. Gusanos y pájaros, alguna hormiga en el suelo. Gritas, callas y vuelves a gritar; desearías iniciar, acabar o perderte en el más allá. Te muerdes los labios para no llorar, cierras los ojos, el viento golpea, te ensordece. Cuantas palabras que ya no dirás. Se acabó. Hasta aquí llegó. Tanto, tanto y entonces terminó. El final, tres estrellas, un c´est fini, mon amour. La ironía, el reflejo, ¡que él ni se dé cuenta de ello! Una rosa, el brillo en los ojos, la sonrisa esbozada no es para ti. Quisieras, ansías, ¡deseas! La burbuja se rompe, la cabeza contra el suelo, mil trocitos y ninguna ilusión. Verborragia, tozudez, si supiera el mal humor que te causa, casi como el amor que vomitas cada vez que lo ves. Si supiera como te puede, domina, intoxica, embriaga y mata cada vez que te ve. Su cuerpo, el tuyo, calidez y deseo; los labios, la lengua, paladar y saliva. Los brazos, las manos, tu piel en su piel, debajo de tus uñas y el deseo desfallecer. Abres los ojos, el mundo gira. Y tú, como pendeja, soñando otra vez.
Categorías: General · relato
III
“Parecías feliz cuando nos derretiamos juntos a la orilla del mar”
Umibe
- L’ Arc en Ciel -
Parecías feliz cuando nos derretíamos juntos a la orilla del mar. Quien se iba a imaginar lo que tomaría lugar cuatro meses después. Me gusta pensar que ahí dónde estás alguna vez me puedes mirar. Que esto no se acaba, aquí no termina. Se oculta entre la noche y el día tu sombra, me esperas debajo de un árbol, entre el viento que susurra mil veces mi nombre. Tocas mi cabello, envuelves mis manos y yo desfallezco. Quiero ser tu compañero, hacerte compañía ahí donde estés. Que el amor no se muere, y nuestra historia no se eclipsa. Mis pies caminarán sobre las brasas, atravesaré mil infiernos y descubriré tu mirada. Esa sonrisa, tu forma de andar. Recuperaré lo que decía, el sonido de tu voz. Me perteneces, jamás me alejaré de ti. Parecías tan feliz, y entonces te marchaste, dejaste un vacío y mi hueco consumir.
Categorías: arambel · ♥
Etiquetado: arambel VI