Das la espalda como si nada importara. Sigues paso a paso por esa vereda que te aleja de mi. ¿A dónde iremos a parar en este andar del carajo? ¿En qué momento podremos encontrar aquello que nos haga sentir completos? Te ríes de mi como si tus ojos no delataran esa oscuridad que vislumbro en tu mirada. Eres la persona más hermosa que conocí. Con tus idas y venidas hacías mi mundo girar, y tus besos eran suficiente razón para sobrellevar el día a día. Tu boca de anís que me provocaba las más insanas locuras ahora se queda callada. Hicimos lo mejor que pudimos, se nos acabó el amor y no bastó. Nos desgastamos en caricias y besos, vaciamos nuestros bolsillos, y hasta mi alma te di. Cuantas noches lloramos, todos esos sueños compartidos que ya nunca serán. Voy detrás de ti, intento tomarte de la mano y recuperar un poco de fe. Me ves decepcionada, sería más fácil dejarte ir. Odio la tristeza que siento al decirte adiós, pero ya es tiempo de hacerlo. Acaso no es bueno, seguimos viviendo. Y donde quiera que mi mente se pose, pensaré en ti.