Cálida. Su voz es tierna y dulce. Tú por ti. Absorta, ella se pierde en esos ojos de cielo. Se muere por cruzar ese abismo y construir puentes. Tan cerca, a su lado, esa mano que camina con ella. Y va paso a paso. Perfecto. La ama. No hay duda, es de ella. Desde el primer momento fue de ella, como en los cuentos de hadas. Un parpadeo, el roce de su piel y cruzar palabras. Le tomó segundos y basto. Discutían cada día, cada mañana, a cualquier hora. Llamaradas en la mirada que disfrazaban una sonrisa encantada. Maravillada.