Soñé con lo que no debiera sonar: cielos oscuros, gélidos, la lluvia cayendo. Mis pies cubiertos de lodo en esas zapatillas negras que tanto me gusta calzar. Soñé con mis antepasados y personas que en algún lado existen, aunque ya no sean parte de mi vida. Me instaban a recuperar el camino y vivir la vida de la que tanto me empeño en huir. Y resolver mis asuntos pendientes pues no se trata de escoger un nuevo camino siempre o a donde irás a partir de ahora. Tengo que concluir con mi pasado para poder asimilar el futuro. Para saber a dónde irán estos pies tan pesados, perdidos, que no saben ni donde se encuentran.