II
“We each owe a death – there are no exceptions – but sometimes, oh God, the Green Mile seems so long.”
– The Green Mile
Detrás de las cortinas el anciano observa el amanecer. ¿A cuantos ha visto caer? Y este día no será distinto al resto, tener que cargar con el vacío de aquellos que se fueron, con sus huecos e incertidumbres. Dicen que la vida es un regalo que debe ser valorado, pero, por Dios, la muerte también lo es. Si no lo fuera, no estaríamos todos terriblemente condenados a ella. La vida no es tan mala ni tan buena, sólo se acaba. Y lo que después pase a él no le importa, pero agradecería un poco de serenidad. Cerrar los ojos y no pensar, dejarse llevar. Quizás regresar a su juventud. Alguna vez leyó que cuando morimos, los seres humanos vamos a parar en ese momento de nuestras vidas donde fuimos más felices. Tal vez eso sea el cielo, y él no conoció otro mas que el tibio regazo de su esposa. Como le gustaría, siquiera soñar, que eso es verdad.